Derivada de los vocablos  "geo" (Tierra) y "pathos" (enfermedad, sufrimiento) la palabra geopatía se utiliza para denominar aquellos lugares,  en los que tras  largas permanencias sobre los mismos, pueden contribuir a la evolución degenerativa de una enfermedad e incluso a ser la causa directa de la misma por ser una zona de terreno en la que, debido a la concurrencia de uno o varios factores ambientales o telúricos (líneas de agua subterránea, desequilibrio telúrico, fallas, emanaciones de gas, contaminación electromagnética, etc.), no se alcanzan los niveles mínimos energéticos requeridos para considerarla saludable para vivir o trabajar en ella.

Factores naturales que producen zonas con geopatía

Se puede deducir que no tiene porqué darse ninguna circunstancia orográfica, de composición o de forma del territorio para que haya zonas geopatógenas, simplemente hay zonas que no cumplen con los mínimos energéticos que el desarrollo de la vida humana requiere así que siempre que se llega a una nueva casaconviene revisar su estado energetico. Existen diversos elementos naturales y artificiales que de un modo u otro, casi siempre están presentes en zonas donde se han alterado la calidad y los niveles vibración del campo de energía terrestres hasta volverlo nocivo.


Entre los agentes naturales cuya presencia está fuertemente correlacionada con las geopatías podemos citar: las corrientes de agua subterránea debido a la acumulación de electricidad estática, que produce el rozamiento del agua en las paredes de piedra, los yacimientos minerales, zonas con embalsamientos de agua o petróleo, zonas de alta erosión y/o disgregación de materiales –pedregales, acantilados, grietas y fisuras), canales naturales de gas –radón– y/o aire, fallas y diaclasas del terreno, volcanes, zonas con radioactividad natural, etc.

En todos estos casos, la exposición prolongada y constante (camas, sofás, espacios de trabajo…) de nuestro campo energético a este tipo de condiciones nos produce un desgaste a nivel celular y energético que con el tiempo llega a afectarnos sobremanera.

Factores artificiales que empeoran las geopatías

Por otro lado, por si fuese poco con los agentes naturales, entre los nuevos (y nocivos) agentes artificiales que hemos añadido a este coctel explosivo los más destacados son: antenas de telefonía móvil, líneas eléctricas de alto voltaje, redes y campos de microondas (ordenadores), campos de radar y detección, grandes elementos de comunicación y transporte (ferrocarriles, metros, autopistas, grandes carreteras), y sobre todo, el avance de la edificación descontrolada que produce, por simple ocupación desmedida del territorio, la distorsión paulatina (y grave) del entorno energético natural.

En lo tocante a factores de distorsión artificiales, cabe añadir además, que actualmente, debido al espectacular desarrollo y crecimiento humano, se descargan artificialmente a la atmósfera más de 10 mil millones de Kw de energía con lo que, además de la notable distorsión que se provoca los campos de energía telúrica natural, también se alteran considerablemente las ondas armónicas que se reciben del Cosmos, el equilibrio electromagnético atmosférico natural y las radiaciones electromagnéticas terrestres.

Factores que aumentan la intensidad de una geopatía

Redes Geobiológicas (Hartmann y Curry)

Según las investigaciones del Dr. Ernst Hartmann, la emanación energética que la tierra emite hacia la atmósfera, se organiza como una red cuadriculada de dimensiones más o menos constantes que se extienden sobre toda la superficie terrestre, hasta más de 2.000m de altura. Esta red cuadriculada está orientada según el campo magnético terrestre, en dirección Norte-Sur y en dirección Este-Oeste cada 2 m. Las líneas que trazan esta red, tienen un grosor variable según los cambios atmosféricos de entre 21 y 40 cm. Existe también una segunda red cuadriculada llamada Red de Curry en dirección NE-SO y NO-SE con una pauta de aparición de entre 4 a 6 m., que concentra la radiación que emite la atmósfera hacia la tierra. Sus líneas tienen un grosor de unos 45 cm.

Estas redes de energía telúrica que se elevan como auténticas paredes de energía hasta una altura de unos 2000 metros, lo atraviesan todo, terrenos, edificios, plantas, animales, personas. Estas redes actúan a modo de multiplicador del campo de energía terrestre (y telúrico) de modo que cuando uno se sitúa sobre alguna de sus líneas, aunque sobretodo sobre sus cruces, siente de manera mucho más claramente la presión energética del campo terrestre sobre su campo de energía por tanto, cuando la energía de una zona está en equilibrio las redes telúricas no suponen ningún problema, casi ni se notan sus efectos en cambio, y ahí reside la verdadera problemática, cuando las redes cruzan por una zona de geopática, en las líneas y sobretodo, en los cruces, se hacen especialmente virulentos sus efectos.

Corrientes de agua subterránea

Por otro lado, otro factor que con suma facilidad logra alterar el equilibrio y la calidad del campo energético terrestre, es la presencia de aguas subterráneas en una zona. El rozamiento de la corriente de agua subterránea contra las paredes de piedra produce un campo con carga electrostática que debido a la escasa conductividad de la tierra se reproduce en la superficie terrestre con signo contrario creándose un condensador natural y, claro está, cuando estamos, dentro de un campo con carga electrostática, automáticamente, nuestro cuerpo empieza a intentar compensar el desequilibrio.

Ni que decir tiene que cuando en un punto determinado del espacio coinciden agua, una geopatía, un cruce de líneas, por ejemplo una cama, y zona corporal delicada –tronco, cabeza, pelvis– sobre el cruce, las consecuencias fisiológicas sobre el cuerpo humano están más que garantizadas a medio plazo..

Influencia de una geopatía en los seres vivos

La mayoría de los procesos biológicos naturales se producen por ósmosis –los distintos componentes/elementos de un sistema siempre tienden a buscar su equilibrio a través del intercambio de factores diferenciales–. En lo tocante a nuestro cuerpo energético, incluso visto como simple extensión de nuestro cuerpo físico, este principio también es válido de modo y manera que, cuando nos introducimos dentro de un entorno energético distorsionado, nuestro cuerpo energético tiende a distorsionarse mientras intenta equilibrar al cuerpo energético de la Madre Tierra. Es evidente que debido a la enorme diferencia de tamaño existente nuestro minúsculo cuerpo energético tiene las de perder así que, cuando la exposición geopatías se produce durante varias horas al día y de manera prolongada en el tiempo, se acaba alterando la salud física y psíquica de las personas (en general a la salud de todo ser vivo).

  • Hay dos factores desencadenantes fundamentales de desequilibrio por geopatía en los seres humanos. En primer lugar, dependiendo de su estructura celular (incluso molecular) cada persona desarrolla un nivel de sensibilidad particular a la influencia telúrica. Es muy difícil calibrar qué personas son más sensible o menos y sobretodo, en qué medida se ven afectadas. El segundo factor desencadenante es una función directa de la cantidad de tiempo de exposición, en consecuencia, al no ser este último un factor individual y subjetivo, es donde la terapia de radiestesia  centra su interés y puede actuar para corregir las áreas afectadas.

  • Los lugares más importantes a considerar por tanto, serán los de más permanencia y en especial, en las viviendas, la cama ya que, además de ser habitualmente el lugar donde pasamos más horas, es durante la noche cuando más se agudizan las geopatías y además, mientras dormimos, es cuando nuestro cuerpo es más vulnerable a sus efectos.

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